lunes, 22 de octubre de 2018
jueves, 13 de septiembre de 2018
El uso de las redes sociales...
¨No toda la vida es de color rosa¨
Había una vez una chica llamada Natalia era una
muchacha normal, bonita, extrovertida, amante de los deportes al aire libre,
las fiestas, pasar tiempo con sus amigos, y por supuesto, las redes sociales.
Según sus padres, pasaba mucho tiempo frente al
computador, sin embargo
a ella le parecía apenas lo normal; no tenía ni más, ni menos presencia que la
mayoría de sus amigos en las redes sociales. Hacía las cosas que hacen
habitualmente todos los de su generación. Recomendar videos de sus artistas
favoritos, colgar fotos, y expresar públicamente su estado de ánimo, sus
pensamientos, deseos y decisiones.
a ella le parecía apenas lo normal; no tenía ni más, ni menos presencia que la
mayoría de sus amigos en las redes sociales. Hacía las cosas que hacen
habitualmente todos los de su generación. Recomendar videos de sus artistas
favoritos, colgar fotos, y expresar públicamente su estado de ánimo, sus
pensamientos, deseos y decisiones.
Natalia iba en segundo semestre de universidad y
acababa de cumplir los
dieciocho años, cuando comenzó a sumergirse en el oscuro agujero del que llegó
a creer que solamente la muerte la iba a sacar.
dieciocho años, cuando comenzó a sumergirse en el oscuro agujero del que llegó
a creer que solamente la muerte la iba a sacar.
Hacía poco había terminado una relación sentimental de
dos años con
Javier su amor del colegio, con quien alguna vez pensó que quería compartir el
resto de su vida. A pesar del profundo amor que sentían el uno por el otro, el
hecho de estudiar en universidades distintas hacía que tuvieran muy poco tiempo
para verse. Poco a poco, la relación se fue diluyendo en el tiempo y el olvido.
Así, un día, en una discusión, ambos decidieron cerrar ese ciclo con mucho
dolor.
Javier su amor del colegio, con quien alguna vez pensó que quería compartir el
resto de su vida. A pesar del profundo amor que sentían el uno por el otro, el
hecho de estudiar en universidades distintas hacía que tuvieran muy poco tiempo
para verse. Poco a poco, la relación se fue diluyendo en el tiempo y el olvido.
Así, un día, en una discusión, ambos decidieron cerrar ese ciclo con mucho
dolor.
Natalia no quería saber nada de ningún hombre; no se
sentía capaz de
enamorarse otra vez. Estuvo un par de meses muy triste, expresando estados de
ánimo negativos en su muro de Facebook. Un día se puso a hablar con Sofía, una compañera de la universidad con quien había tenido poca interacción hasta ese momento. Entre muchas cosas, hablaron del desamor y de los hombres. Sofía también estaba despechada y se sintieron identificadas. De alguna manera hablar con otra persona sobre su corazón roto le producía algo de alivio. Comenzaron a compartir más tiempo, pues milagrosamente dejaron de sentirse solas e incomprendidas. Un viernes en la tarde, después de que terminaron de hacer un trabajo en la casa de Sofía, decidieron tomarse un vino… luego otro… y otro más… y al final habían consumido dos botellas. Brindaron por las mujeres, contra los hombres, por la independencia, por los príncipes azules que vendrían, por los sapos que se fueron, se rieron, lloraron, se consolaron, se abrazaron…
enamorarse otra vez. Estuvo un par de meses muy triste, expresando estados de
ánimo negativos en su muro de Facebook. Un día se puso a hablar con Sofía, una compañera de la universidad con quien había tenido poca interacción hasta ese momento. Entre muchas cosas, hablaron del desamor y de los hombres. Sofía también estaba despechada y se sintieron identificadas. De alguna manera hablar con otra persona sobre su corazón roto le producía algo de alivio. Comenzaron a compartir más tiempo, pues milagrosamente dejaron de sentirse solas e incomprendidas. Un viernes en la tarde, después de que terminaron de hacer un trabajo en la casa de Sofía, decidieron tomarse un vino… luego otro… y otro más… y al final habían consumido dos botellas. Brindaron por las mujeres, contra los hombres, por la independencia, por los príncipes azules que vendrían, por los sapos que se fueron, se rieron, lloraron, se consolaron, se abrazaron…
Y se besaron.
Primero fue un beso tímido; luego otro más atrevido;
al final se les
pasaron los tragos mientras se besaban apasionadamente y se tocaban por encima
de la ropa.
pasaron los tragos mientras se besaban apasionadamente y se tocaban por encima
de la ropa.
Esa noche, mientras iba en Transmilenio para su casa,
ya con los
síntomas de la resaca, Natalia recordaba con incredulidad lo que le acababa de
suceder. Nunca antes en su vida se había sentido atraída por una mujer. No se
explicaba cómo había dejado que las cosas llegaran hasta ese punto.
síntomas de la resaca, Natalia recordaba con incredulidad lo que le acababa de
suceder. Nunca antes en su vida se había sentido atraída por una mujer. No se
explicaba cómo había dejado que las cosas llegaran hasta ese punto.
Llegó a su casa confundida y comenzó a buscar
testimonios de lesbianas
en Internet. En su búsqueda, encontró un par de páginas de Lesbianas en
Facebook. Abrió un perfil falso y a través de él contó en dichas páginas lo que
le había sucedido, pidió consejos u opiniones. Se acostó a dormir y al día
siguiente tenía en su buzón más de cien respuestas y peticiones de contacto de
otras chicas. Entre muchas propuestas de sexo virtual, le llamaron la atención
varias chicas que la entendían y le contaban experiencias parecidas a las de
ella. Comenzó una sincera amistad con ellas en la que compartían sus
inseguridades, temores y deseos más secretos y profundos. Pasaba horas y horas
chateando con cada una de ellas, preguntándose si lo que le había sucedido sería
solamente un desliz de tragos, o si por el contrario, sería una manifestación
de sus tendencias homosexuales.
en Internet. En su búsqueda, encontró un par de páginas de Lesbianas en
Facebook. Abrió un perfil falso y a través de él contó en dichas páginas lo que
le había sucedido, pidió consejos u opiniones. Se acostó a dormir y al día
siguiente tenía en su buzón más de cien respuestas y peticiones de contacto de
otras chicas. Entre muchas propuestas de sexo virtual, le llamaron la atención
varias chicas que la entendían y le contaban experiencias parecidas a las de
ella. Comenzó una sincera amistad con ellas en la que compartían sus
inseguridades, temores y deseos más secretos y profundos. Pasaba horas y horas
chateando con cada una de ellas, preguntándose si lo que le había sucedido sería
solamente un desliz de tragos, o si por el contrario, sería una manifestación
de sus tendencias homosexuales.
Se hicieron amigas y crearon un grupo cerrado en el
que compartían
todas con todas permanentemente. Chateaban a diario y opinaban sobre todo; sobre
el amor y el desamor; sobre los hombres y las mujeres; había desde la que
defendía a capa y espada a los hombres y decía que no podía vivir sin ellos,
hasta la que decía que lo mejor era tener un hombre y una mujer al mismo
tiempo, o la que defendía a las mujeres por su ternura y suavidad.
todas con todas permanentemente. Chateaban a diario y opinaban sobre todo; sobre
el amor y el desamor; sobre los hombres y las mujeres; había desde la que
defendía a capa y espada a los hombres y decía que no podía vivir sin ellos,
hasta la que decía que lo mejor era tener un hombre y una mujer al mismo
tiempo, o la que defendía a las mujeres por su ternura y suavidad.
En total, contando a Natalia, eran un grupito de
cuatro; como se
compenetraron tanto entre todas, llegaron a compartir sus nombres verdaderos, fotografías y
direcciones de correo electrónico.
compenetraron tanto entre todas, llegaron a compartir sus nombres verdaderos, fotografías y
direcciones de correo electrónico.
Los padres de Natalia se inquietaron, pues de repente
ella comenzó a
pasar más tiempo encerrada en su habitación. Pensaron que era debido al desamor
y decidieron no intervenir.
pasar más tiempo encerrada en su habitación. Pensaron que era debido al desamor
y decidieron no intervenir.
Mientras tanto, Natalia seguía pasando horas y horas
chateando y
compartiendo su vida con las nuevas amigas. En la universidad evitaba a Sofía,
pues aunque habían hecho una bonita amistad, se sentía avergonzada de lo que
había sucedido entre las dos. Además, con sus amigas virtuales estaba llenando
el vacío que antes llenaba con Sofía, y sin temor a que las cosas se fueran a
salir de control; en cualquier momento podría dejar de entrar a su perfil falso
y no volvería a saber nada de ellas, ni de ese mundo.
compartiendo su vida con las nuevas amigas. En la universidad evitaba a Sofía,
pues aunque habían hecho una bonita amistad, se sentía avergonzada de lo que
había sucedido entre las dos. Además, con sus amigas virtuales estaba llenando
el vacío que antes llenaba con Sofía, y sin temor a que las cosas se fueran a
salir de control; en cualquier momento podría dejar de entrar a su perfil falso
y no volvería a saber nada de ellas, ni de ese mundo.
Después de un par de meses, sus padres comenzaron a
hacer comentarios
sobre las conductas que habían observado en ella; sus encierros y la cantidad
de tiempo que pasaba conectada en Internet. Natalia intuía en el fondo de su
ser que esa conducta podía estar saliéndosele de las manos; había empezado a
fallar con sus responsabilidades de la universidad; pero las continuas
recriminaciones de sus padres, lo único que lograban era que ella quisiera
pasar menos tiempo con ellos, y más tiempo con sus amigas virtuales, Ana,
Lala, y Tatis.
sobre las conductas que habían observado en ella; sus encierros y la cantidad
de tiempo que pasaba conectada en Internet. Natalia intuía en el fondo de su
ser que esa conducta podía estar saliéndosele de las manos; había empezado a
fallar con sus responsabilidades de la universidad; pero las continuas
recriminaciones de sus padres, lo único que lograban era que ella quisiera
pasar menos tiempo con ellos, y más tiempo con sus amigas virtuales, Ana,
Lala, y Tatis.
De repente, un día sucedió algo que cambió su vida
para siempre. En ese
momento ella no lo sabía, pero los hechos que desencadenó tuvieron un impacto
tan profundo en Natalia, que ya nada sería igual.
momento ella no lo sabía, pero los hechos que desencadenó tuvieron un impacto
tan profundo en Natalia, que ya nada sería igual.
Todo ocurrió así: Ana propuso que hicieran una locura:
Que todas se
atrevieran a tomarse una foto en ropa interior y la compartieran. Todas dijeron
que sí con entusiasmo. La primera en hacerlo fue Lala y después la siguió Ana.
atrevieran a tomarse una foto en ropa interior y la compartieran. Todas dijeron
que sí con entusiasmo. La primera en hacerlo fue Lala y después la siguió Ana.
Una a una, todas fueron compartiendo fotos en ropa
interior hasta que
solo faltaba Tatis. Comenzaron a molestarla, a burlarse de ella, a tratarla de
cobarde, hasta que Tatis compartió con todas ellas una fotografía en la que
aparecía topless, retándolas a hacer lo mismo. Poco a poco, una a una, fueron
haciéndolo hasta que esta vez Ana se demoró en hacerlo.
solo faltaba Tatis. Comenzaron a molestarla, a burlarse de ella, a tratarla de
cobarde, hasta que Tatis compartió con todas ellas una fotografía en la que
aparecía topless, retándolas a hacer lo mismo. Poco a poco, una a una, fueron
haciéndolo hasta que esta vez Ana se demoró en hacerlo.
A ella también comenzaron a tratarla de Gallina, hasta
que finalmente
publicó una fotografía de sí misma completamente desnuda. Después de hacerlo,
las retó a hacer lo mismo.
publicó una fotografía de sí misma completamente desnuda. Después de hacerlo,
las retó a hacer lo mismo.
Nuevamente, una a una comenzaron a compartir fotos de
sí mismas
desnudas. Así, poco a poco comenzó un emocionante juego en el que cada semana
las chicas hacían algo más y más arriesgado. Compartieron acercamientos de sus
partes íntimas y fotografías masturbándose. Era algo emocionante y excitante al
mismo tiempo. Natalia sentía que era el único espacio en donde era realmente
libre; en donde podía desnudarse en cuerpo y alma.
desnudas. Así, poco a poco comenzó un emocionante juego en el que cada semana
las chicas hacían algo más y más arriesgado. Compartieron acercamientos de sus
partes íntimas y fotografías masturbándose. Era algo emocionante y excitante al
mismo tiempo. Natalia sentía que era el único espacio en donde era realmente
libre; en donde podía desnudarse en cuerpo y alma.
Sus padres comenzaron a averiguar sobre alternativas
para tratar la
adicción a la Internet, pues casi no veían a su hija, quien permanecía
encerrada en su cuarto. Notaron que su vida social también había disminuido porque
no había vuelto a salir los fines de semana. Llegaron incluso a extrañar las
molestas llamadas que Natalia recibía todo el día, pues el teléfono de la casa
no volvió a sonar. En un período de dos meses, Natalia había pasado de apenas
conocer a sus amigas, a casi abandonar la universidad por estar en contacto
permanente con ellas.
adicción a la Internet, pues casi no veían a su hija, quien permanecía
encerrada en su cuarto. Notaron que su vida social también había disminuido porque
no había vuelto a salir los fines de semana. Llegaron incluso a extrañar las
molestas llamadas que Natalia recibía todo el día, pues el teléfono de la casa
no volvió a sonar. En un período de dos meses, Natalia había pasado de apenas
conocer a sus amigas, a casi abandonar la universidad por estar en contacto
permanente con ellas.
De repente, así como habían aparecido las nuevas
amigas de Natalia,
desaparecieron repentinamente. Ella llamaba a ese su mundo secreto y siempre
pensó que lo podía dejar cuando quisiera y seguir su vida normal; pero nunca se
le ocurrió que su mundo secreto la dejara antes de que ella estuviera lista.
desaparecieron repentinamente. Ella llamaba a ese su mundo secreto y siempre
pensó que lo podía dejar cuando quisiera y seguir su vida normal; pero nunca se
le ocurrió que su mundo secreto la dejara antes de que ella estuviera lista.
Se sintió otra vez sola, vacía y con un montón de
tiempo libre. Les
escribió varias veces a sus amigas para preguntarles el porqué de su silencio,
pero no recibió ninguna respuesta. Se sintió abandonada, deprimida y con los
síntomas propios del síndrome de abstinencia. A cada minuto entraba a Internet
para verificar si le habían respondido.
escribió varias veces a sus amigas para preguntarles el porqué de su silencio,
pero no recibió ninguna respuesta. Se sintió abandonada, deprimida y con los
síntomas propios del síndrome de abstinencia. A cada minuto entraba a Internet
para verificar si le habían respondido.
Estaba obsesionada preguntándose qué sería lo que ella
habría hecho
para provocar ese rechazo, yendo y viniendo de la universidad como una
autómata; sintiéndose incapaz de detener la catástrofe que se avecinaba en su
vida académica; deseando poder refugiarse en su grupo de amigas en donde se
sentía comprendida, valorada y aceptada; incapaz de dormir por las noches;
pensando obsesivamente en sus amigas, más que en su exnovio. Pasó poco más de
una semana, hasta que un día recibió un mensaje de correo electrónico de un
desconocido que decía llamarse José. El asunto del mensaje decía: “Para Natalia
Echeverry, de tus amigas Ana, Lala y Tatis”; lo abrió extrañada.
para provocar ese rechazo, yendo y viniendo de la universidad como una
autómata; sintiéndose incapaz de detener la catástrofe que se avecinaba en su
vida académica; deseando poder refugiarse en su grupo de amigas en donde se
sentía comprendida, valorada y aceptada; incapaz de dormir por las noches;
pensando obsesivamente en sus amigas, más que en su exnovio. Pasó poco más de
una semana, hasta que un día recibió un mensaje de correo electrónico de un
desconocido que decía llamarse José. El asunto del mensaje decía: “Para Natalia
Echeverry, de tus amigas Ana, Lala y Tatis”; lo abrió extrañada.
Casi se desmaya cuando vio todas las fotografías que
había compartido
con sus amigas, fotos en las que ella aparecía en ropa interior, desnuda y en
diferentes poses sugestivas, acercamientos de sus partes íntimas, en fin… todo.
No se explicaba cómo esas fotos habían llegado a manos de un hombre, ni qué
había pasado con sus amigas.
con sus amigas, fotos en las que ella aparecía en ropa interior, desnuda y en
diferentes poses sugestivas, acercamientos de sus partes íntimas, en fin… todo.
No se explicaba cómo esas fotos habían llegado a manos de un hombre, ni qué
había pasado con sus amigas.
Entonces les escribió a todas, contándoles lo que
acababa de suceder.
Como respuesta, desde el perfil de Ana le escribieron: “Hola soy José. ¡Tengo
el poder! ¡Desde hoy vas a hacer exactamente lo que yo te diga!”.
Como respuesta, desde el perfil de Ana le escribieron: “Hola soy José. ¡Tengo
el poder! ¡Desde hoy vas a hacer exactamente lo que yo te diga!”.
José la amenazó con publicar las fotografías en su
perfil verdadero de
Facebook, si no accedía a sus demandas. Ella rápidamente entró a su cuenta de
Facebook y la desactivó. Cuando lo hizo, sintió que algo se le rompía por
dentro. Con un click estaba borrando más de quinientos contactos y sus fotos;
parte de su vida, de su historia.
Facebook, si no accedía a sus demandas. Ella rápidamente entró a su cuenta de
Facebook y la desactivó. Cuando lo hizo, sintió que algo se le rompía por
dentro. Con un click estaba borrando más de quinientos contactos y sus fotos;
parte de su vida, de su historia.
José se dio cuenta y le envió un mensaje amenazándola
con publicar las
fotos con su nombre en páginas pornográficas, de tal forma que si alguien,
alguna vez la buscaba en Google, iba a encontrar sus fotografías.
fotos con su nombre en páginas pornográficas, de tal forma que si alguien,
alguna vez la buscaba en Google, iba a encontrar sus fotografías.
Natalia accedió a tener una videoconferencia con José
y a masturbarse
frente a la cámara para él. Él le ordenaba lo que quería que ella hiciera, que
mostrara la cara y que fingiera estarlo disfrutando… y ella lo hacía llorando
disimuladamente y con miedo a desatar la ira de José.
frente a la cámara para él. Él le ordenaba lo que quería que ella hiciera, que
mostrara la cara y que fingiera estarlo disfrutando… y ella lo hacía llorando
disimuladamente y con miedo a desatar la ira de José.
Se volvió una chica retraída, callada y comenzó a
tener ataques de
ansiedad y de pánico cada vez que sonaba el teléfono, cada vez que revisaba su
correo electrónico, o cada vez que hablaba con sus padres.
ansiedad y de pánico cada vez que sonaba el teléfono, cada vez que revisaba su
correo electrónico, o cada vez que hablaba con sus padres.
Se vio obligada a hacer cosas que no quería frente a
su computador,
tres veces. Sus padres estaban contentos porque ya no pasaba tanto tiempo
encerrada en su habitación, pero no entendían a qué se debía el estado de ánimo
depresivo de su hija.
tres veces. Sus padres estaban contentos porque ya no pasaba tanto tiempo
encerrada en su habitación, pero no entendían a qué se debía el estado de ánimo
depresivo de su hija.
Natalia se negó un día a acceder a las peticiones de
José y entonces
éste le envió un link a una página de porno amateur colombiano, en donde estaba
colgado un video de ella masturbándose. Decía su nombre, su apellido, y que era
de Bogotá.
éste le envió un link a una página de porno amateur colombiano, en donde estaba
colgado un video de ella masturbándose. Decía su nombre, su apellido, y que era
de Bogotá.
Natalia no podía dormir; no volvió a comer. Sus padres
la obligaron a
buscar ayuda. El diagnóstico inicial que recibió fue de Trastorno Afectivo
Bipolar, pero ni su psicoterapeuta ni sus padres han sabido nunca qué es lo que
realmente le sucedió.
buscar ayuda. El diagnóstico inicial que recibió fue de Trastorno Afectivo
Bipolar, pero ni su psicoterapeuta ni sus padres han sabido nunca qué es lo que
realmente le sucedió.
El sádico HP, que es como ella lo llama ahora cuando
hace catarsis en
espacios seguros, desapareció después de publicar los videos y no ha vuelto a
enviarle un mail nunca más. Natalia cambió de dirección de correo electrónico y
eso ha bajado sus niveles de ansiedad cuando entra a Internet.
espacios seguros, desapareció después de publicar los videos y no ha vuelto a
enviarle un mail nunca más. Natalia cambió de dirección de correo electrónico y
eso ha bajado sus niveles de ansiedad cuando entra a Internet.
Todavía no ha querido denunciarlo por temor a que la
denuncia no sirva
para agarrarlo sino para hacer público su caso. Sigue sintiendo ansiedad al
pensar en que pueda volver a aparecer, pero si eso llegare a suceder, está
segura de que no dudaría un segundo en denunciarlo.
para agarrarlo sino para hacer público su caso. Sigue sintiendo ansiedad al
pensar en que pueda volver a aparecer, pero si eso llegare a suceder, está
segura de que no dudaría un segundo en denunciarlo.
Ya no se quiere morir. En este momento está terminando
su carrera, y la
secuela más grave que le ha quedado es una condena total al anonimato, y al
fracaso, esto lo expondremos más profundamente en otro post como “adicción a
esconderse o a hacerse invisible”, que es un problema que aqueja a una gran
cantidad de personas alejándolas del éxito, sin que ellos sepan que sus miedos
y dolores son los que sabotean sus acciones.
secuela más grave que le ha quedado es una condena total al anonimato, y al
fracaso, esto lo expondremos más profundamente en otro post como “adicción a
esconderse o a hacerse invisible”, que es un problema que aqueja a una gran
cantidad de personas alejándolas del éxito, sin que ellos sepan que sus miedos
y dolores son los que sabotean sus acciones.
Natalia teme sobresalir en cualquier aspecto; teme el
éxito
profesional; teme los logros académicos; teme volverse una figura pública.
Tiene pesadillas en las que está parada sobre una tarima y de pronto alguien
del público dice: “Esa es la de los videos pornográficos” y todos la señalan
mientras se carcajean. Teme que el sádico HP encuentre sus datos personales y
envíe sus fotos y videos a alguien conocido; teme que algún compañero de
universidad encuentre sus videos en Internet y los difunda entre los demás; ha
perdido la confianza en las otras personas; piensa que detrás de las acciones
de los demás, siempre hay una intención perversa. No tiene ninguna presencia en
las redes sociales, y cada semana corrobora en los buscadores de Internet que
al escribir su nombre, los primeros veinte resultados son de videos y fotos en
los que ella es la protagonista.
profesional; teme los logros académicos; teme volverse una figura pública.
Tiene pesadillas en las que está parada sobre una tarima y de pronto alguien
del público dice: “Esa es la de los videos pornográficos” y todos la señalan
mientras se carcajean. Teme que el sádico HP encuentre sus datos personales y
envíe sus fotos y videos a alguien conocido; teme que algún compañero de
universidad encuentre sus videos en Internet y los difunda entre los demás; ha
perdido la confianza en las otras personas; piensa que detrás de las acciones
de los demás, siempre hay una intención perversa. No tiene ninguna presencia en
las redes sociales, y cada semana corrobora en los buscadores de Internet que
al escribir su nombre, los primeros veinte resultados son de videos y fotos en
los que ella es la protagonista.
Como parte de su proceso de recuperación Natalia ha decidido
publicar su historia para alertar a otras chicas.
Cada día se convence más a sí misma de que es más
nocivo el miedo que
la condena a llevar una vida de tercera y en la sombra, que afrontar las
consecuencias de su pasado.
la condena a llevar una vida de tercera y en la sombra, que afrontar las
consecuencias de su pasado.
La han felicitado porque esto nació de su propia iniciativa,
y es un gran
paso hacia vencer los miedos que la agobian y paralizan. El miedo a la burla,
al juicio y a la crítica, a veces la sacan de la verdadera perspectiva de su
valor como ser humano; un ser humano competente, capaz y digno de ser amado que cometió un error, de exceso de confianza como cualquiera lo puede cometer, pero que sobre todo fue víctima de un delincuente y eso no es su culpa. Estoy seguro de que cuando esté lista, saldrá de esto convertida en un ser fortalecido y casi invencible.
paso hacia vencer los miedos que la agobian y paralizan. El miedo a la burla,
al juicio y a la crítica, a veces la sacan de la verdadera perspectiva de su
valor como ser humano; un ser humano competente, capaz y digno de ser amado que cometió un error, de exceso de confianza como cualquiera lo puede cometer, pero que sobre todo fue víctima de un delincuente y eso no es su culpa. Estoy seguro de que cuando esté lista, saldrá de esto convertida en un ser fortalecido y casi invencible.
-Escrito por: Gael Sneider Cano Castro.
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